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Venta del Vasco da Gama a Marcos Lamacchia: qué está acordado y qué falta para cerrar

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Tiempo de lectura 6 min
Composicion grafica editorial de un apreton de manos estilizado sobre documentos, simbolizando una negociacion de compra de un club de futbol

El Vasco da Gama tiene vigente desde el 15 de julio de 2026 un pliego judicial para vender el 90% de su “SAF” (la sociedad que controla el futbol profesional del club, la figura brasileña equivalente a una holding deportiva), con el empresario Marcos Lamacchia designado inversor ancla. Un tribunal de Río de Janeiro fijó el 30 de septiembre de 2026 como plazo para cerrar la operación. Eso no significa que Lamacchia ya sea dueño del club: todavía faltan una fase competitiva, la aprobación del consejo del club y la homologación judicial final.

El formato y las cifras del preacuerdo ya están definidos. Lo que falta es el trámite legal y societario que convierte ese preacuerdo en un contrato firmado.

Quién es Marcos Lamacchia

Marcos Faria Lamacchia es empresario, hijo de José Lamacchia y nieto del banquero Aloysio de Andrade Faria, fundador del Banco Real. Dirige Blue Star, una gestora financiera fundada en 2011, y fue director de Crefisa, entidad que, casualmente, ya es acreedora del Vasco por un préstamo puente usado durante la recuperación judicial del club. El vehículo usado para la oferta se llama Almirante Participações e Empreendimentos S.A.

Según el presidente del Vasco, Pedrinho, Lamacchia es el inversor “en un proceso mucho más avanzado que todos los demás” entre los grupos que se acercaron al club desde la salida de 777 Partners a comienzos de 2024.

Cómo llegó la negociación hasta aquí

  • Comienzos de 2024 — 777 Partners deja la propiedad del Vasco en medio de la crisis financiera del grupo, y el club entra en un proceso judicial de reestructuración de deuda (recuperación judicial).
  • 10 de junio de 2026 — se conoce en detalle cómo el estatuto del Vasco regula la aprobación de una venta de control: el Consejo Deliberativo debe aprobarla por dos tercios de los votos, con dictámenes previos de los Consejos Fiscal y de Beneméritos, y sale a la luz una “ruta de escape” prevista en el propio estatuto: si el Consejo rechaza la propuesta tres veces seguidas, la directiva puede llevarla a una Asamblea General, donde basta la mayoría simple de los presentes.
  • 15 de julio de 2026 — el 4º Juzgado Empresarial de Río de Janeiro publica el pliego que autoriza la venta del 90% de las acciones de la nueva sociedad, designa a Lamacchia inversor ancla (“stalking horse”) y fija el plazo final del 30 de septiembre de 2026.
  • 12 de agosto de 2026 — el abogado André Sica confirma ajustes en el contrato (reducción de la multa de rescisión y refuerzo de garantías financieras) y detalla la fiscalización judicial del proceso.

Qué está ya acordado

El preacuerdo, formalizado en el pliego de julio, contempla la venta de hasta el 90% de las acciones por un paquete que podría superar los R$2.000 millones (unos 370 millones de dólares) en compromisos a lo largo de los próximos años. Las cifras principales:

ConceptoValor comprometido
Inversión mínima totalR$650 millones en 5 años
Fútbol profesionalR$500 millones (5 cuotas anuales de R$100 millones, ajustadas por inflación, 2026–2030)
Centro de entrenamientoR$120 millones en 10 años
Infraestructura de las divisiones juvenilesR$30 millones en los 2 primeros años
Objetivo de incentivo fiscal (deportes olímpicos)hasta R$150 millones
Conversión del préstamo puente con Crefisaunos R$80 millones
Deuda asumida (ligada a la salida de 777/A-CAP)unos R$1.300 millones, con posibilidad de bajar a R$700–800 millones tras negociar

Además de las cifras, el preacuerdo incluye condiciones societarias relevantes:

  • Bloqueo de venta (“lock-up”) por 10 años — el comprador no puede vender su participación ni repartir dividendos durante una década, reinvirtiendo el resultado en la operación del club.
  • Silla en el consejo — la asociación Vasco da Gama conserva un asiento en el consejo de administración de la nueva sociedad, incluso siendo accionista minoritaria.
  • Compra de la porción ligada a la salida de 777 Partners — el grupo de Lamacchia se compromete a adquirir el aproximadamente 31% de las acciones hoy vinculadas a la disputa con A-CAP, sucesora de 777 en Brasil.
  • Estatus de inversor ancla (“stalking horse”) — al ser quien llegó primero con una propuesta sólida, Lamacchia tiene preferencia en el proceso competitivo: si otro inversor ofrece más, puede igualar la oferta. Si no la iguala y pierde el negocio, recibe una compensación de R$50 millones por el trabajo ya realizado.

Qué falta todavía para cerrar

Aun con el pliego publicado, la operación solo se vuelve definitiva después de:

  1. Ronda competitiva — el pliego deja espacio para que otros inversores presenten ofertas antes del cierre.
  2. Aprobación del Consejo Deliberativo — por dos tercios de los votos, con dictámenes previos de los Consejos Fiscal y de Beneméritos, según los artículos 136 a 138 del estatuto del Vasco. Si el Consejo bloquea la propuesta tres veces, la directiva puede convocar una Asamblea General, donde basta la mayoría simple.
  3. Pronunciamiento del Ministerio Público y decisión del juez de la reestructuración — trámites formales, ya que toda la operación está bajo supervisión judicial.
  4. Revisión de la ANRESF — la Agencia Nacional de Regulación y Sostenibilidad del Fútbol debe evaluar la operación bajo las reglas de fair play financiero del país.
  5. Reorganización societaria final y firma del contrato definitivo (closing) — solo tras superar los pasos anteriores se firma y registra el negocio.

Todo esto debe ocurrir antes del 30 de septiembre de 2026, plazo fijado por el propio pliego judicial. El abogado André Sica ya describió la operación como “la más publicitada de Brasil”, señalando que incluso los fichajes del plantel profesional se ponen actualmente en conocimiento de la jueza que supervisa el caso.

Por qué esta venta importa para el Vasco

El club vive bajo presión de caja: el préstamo puente de unos R$80 millones usado para cubrir gastos corrientes está cerca de su límite, y el proceso de reestructuración exige pagos anuales a los acreedores estimados entre R$25 y R$30 millones. Un inversor dispuesto a asumir parte de esa deuda y aportar capital fresco es hoy la vía más concreta para que el club salga de la supervisión judicial sin repetir el modelo de gestión que terminó con la turbulenta salida de 777 Partners.

Por eso también el club vincula tan de cerca la venta con el fair play financiero: un club en reestructuración que no cumple sus obligaciones de pago puede terminar bloqueado por el regulador en las ventanas de fichajes, y conviene entender qué es el transfer ban y por qué impide a un club fichar jugadores para dimensionar el riesgo deportivo de una reestructuración mal gestionada.

Mientras esta novela sigue, el calendario del fútbol brasileño no espera: también vale la pena seguir cuándo cierra el mercado de fichajes de Brasil en 2026, ya que cualquier cambio de mando en la propiedad del club suele afectar su planificación de fichajes.